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martes, 6 de marzo de 2012


MUJER DE PORCELANA

Te deslizas entre las calles,
donde paseas tu esbelta figura
haciendo que todos se vuelvan
a mirarte, irradias color y aroma
a madreselva. Has dejado ya lejos
tus sueños de niña y vives forjada
enteramente en tu propia persona.
Finísimas uñas de nácar se lucen
entre tus dedos, que cuidan
con pulcritud tu piel de seda.
Frágil y bella, desfilas cuan muñeca
que fácilmente puede ser quebrada
en tu mundo de pasarela.

Largo pelo de sirena embriagadora,
que adorna con tus vestidos
meticulosamente seleccionados.
Ojos seductores, cuerpo de sirena
y estrictas exigencias que te impones
para no perder tu belleza.
Quieres ser entre todas, la más bella,
para no ser olvidada y sentirte amada.
Pero olvidas que el tiempo pasa
sin tener en cuenta tus sacrificios.

Te regalas en tu grandiosidad,
en ser la más ardiente.
Eres quimera de fantasía de muchos,
sublime deseo de madrugadas,
valquiria que resplandece entre las estelas
que perfilan tus anhelos.
Pero vives sola con el aroma de tu aliento.
Olvidas que el amor verdadero
es la aceptación de lo que se es.
Que otras alegran la vida
con sus palabras, con su sonrisa.
Eres mujer de porcelana,
sueño sin realidades,
adorno en pretensiones imaginarias,
e inalcanzable reflejo de muchos.
Te has convertido en flor sin aroma,
en resplandor desvanecido.
Se endureció tu pecho, para sobrevivir
entre las amapolas marchitas.
Tu carne se transformó
para ser mujer de porcelana.

Elena Sánchez